Puzzles de cuadrícula
DisponibleEl juego original. Filas de categorías, columnas de posiciones y pistas visuales que hay que traducir en descartes. Tres mundos, 200 niveles cada uno y tres tamaños de tablero por nivel.
Un cartero rural con una cabeza extraordinaria para el orden. Cada puzzle tiene una única solución y siempre se puede llegar a ella razonando.
El universo CluePost
Todo lo que pasa en CluePost gira alrededor de la oficina postal y de las pistas. Cada juego es un capítulo distinto de la misma historia, con las mismas reglas de fondo: la solución ya existe, tú la descubres.
El juego original. Filas de categorías, columnas de posiciones y pistas visuales que hay que traducir en descartes. Tres mundos, 200 niveles cada uno y tres tamaños de tablero por nivel.
Cuando el cartero termina los diez mundos, cruza a una dimensión donde es una abeja y el tablero es un panal. La misma lógica sobre hexágonos: seis vecinos en vez de cuatro, y las pistas de adyacencia dejan de funcionar como las conocías.
Otro tipo de cabeza: empujar cajas de correo no entregado por la trastienda hasta dejar cada una donde toca, sin bloquearte a ti mismo. Menos deducción, más planificar cada movimiento antes de darlo.
La historia
Cada mundo tiene sus propias categorías de iconos, su personaje y su capítulo del guion, que se va desbloqueando a medida que avanzas.
A Don Ramiro se le escaparon todos los animales y solo tiene unas notas sueltas. Por algún sitio hay que empezar.
Una abducción que no vio venir y una flota alienígena desordenada por una tormenta de meteoritos.
Los registros del reino, un faraón impaciente y un visir a punto de perder la cabeza.
Livia necesita ordenar el censo del Imperio antes de que el Senado pierda la paciencia. Sos el único lo bastante preciso para lograrlo.
El clan de Björn volvió de una expedición y nadie recuerda de quién es cada cosa. El mar te trajo justo a tiempo.
Para quien llega nuevo
Puede que los conozcas como acertijos de Einstein, puzzles de zebra o problemas de lógica. La idea es siempre la misma: hay varias categorías —personas, casas, animales, colores— y cada elemento ocupa una posición única que tú no conoces. Lo que sí tienes es un puñado de pistas que relacionan unos elementos con otros, y con eso basta para reconstruir la solución entera.
Lo bonito es que la respuesta ya existe antes de que empieces. No la construyes: la descubres. Cada pista recorta el espacio de posibilidades y, cuando las has aplicado todas, solo queda una combinación en pie.
El sudoku te da una parrilla medio rellena y unas reglas fijas: cada número una vez por fila, por columna y por región. Toda la información está en el propio tablero.
Aquí el tablero empieza vacío y la información llega desde fuera, en forma de pistas. Eso cambia la naturaleza del razonamiento: en sudoku buscas huecos donde solo cabe un número; en un puzzle de deducción traduces afirmaciones sobre relaciones —«el molino y la vaca comparten columna», «el cerdo no está junto a la gallina»— en descartes concretos sobre la cuadrícula. Se parece más a resolver un caso que a rellenar una tabla.
Un puzzle de deducción bien construido cumple dos condiciones: tiene exactamente una solución, y esa solución es alcanzable aplicando las pistas en algún orden, sin suposiciones.
La primera es fácil de verificar. La segunda no: existen puzzles con solución única a los que solo se llega probando una hipótesis y viendo si se rompe. Para el jugador eso es indistinguible de la suerte, y es la diferencia entre un puzzle que engancha y uno que frustra.
CluePost lo desarrolla JSB Softworks, un estudio de una persona. El generador de puzzles, el solucionador que los valida y la interfaz están escritos a medida; los más de cien iconos y las viñetas de la historia se crearon para este juego.
Se puede jugar entero sin pagar nada. No hay compras dentro del juego, ni vidas que se agoten, ni esperas para seguir. La versión de Android muestra anuncios opcionales: verlos da recompensas, no verlos no bloquea nada.